El periodo actual de elecciones, tanto en Puerto Rico con en EU, nos abre una ventana para reubicar el tema de Vieques en la agenda de los candidatos y los partidos políticos. Tenemos que aprovechar hasta el máximo este momento para lograr acción concreta a favor de la justicia y la paz en la Isla Nena.
Varios acontecimientos en enero y febrero apuntaron al interés que todavía genera en Washington el tema de Vieques. El 12 de febrero, el Senador Barack Obama, candidato presidencial del Partido Demócrata de EU, señaló lo siguiente en carta enviada al Gobernador de Puerto Rico:
“Mi administración trabajará (…) para lograr una limpieza ambiental aceptable en las ex tierras militares de Vieques. Monitorearemos la salud de los viequenses y promoveremos soluciones para las condiciones de salud causadas por las actividades militares y trabajaremos por un desarrollo sustentable en Vieques.”
Además de Obama, dos importantes congresistas demócratas hicieron declaraciones significativas sobre Vieques recientemente.
El 25 de enero, el Congresista Joseph Crowley (D-NY), miembro de la Comisión de Medios y Arbitrios y de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, envió una carta al Contralor General de los Estados Unidos y jefe de la Oficina de Contabilidad Gubernamental (“GAO” o “Government Accountability Office”), David Walker, sobre el proceso de limpieza y descontaminación en Vieques.
El congresista manifestó, entre otras cosas, “(…) la presencia de la Marina todavía se siente en Vieques a través de la grave contaminación en tierra y agua (…) y las agencias responsables por la limpieza no han trabajado adecuadamente (…).”
Crowley, fue parte del movimiento para sacar de Vieques a la Marina de Guerra de los Estados Unidos, visitó las tierras contaminadas en Vieques poco después de la salida de la Marina de Vieques en el 2003 y ha expresado, en varias ocasiones, su preocupación con el proceso de limpieza y descontaminación en Vieques.
Por su parte, la congresista demócrata Hilda Solis, presidente del grupo legislativo hispano sobre salud y medio ambiente, según artículo en el preriódico, El Paso Times, “ (…) puso en duda la veracidad de las versiones del gobierno estadounidense de que las maniobras navales realizadas en Vieques durante 60 años no dejaron rastros nocivos para la salud en esa isla municipio puertorriqueña.” Solis, le pide atender las contradicciones entre
los estudios federales y de grupos independientes, y asegurarse de que se estuviera protegiendo la salud pública durante la actual limpieza y descontaminación.
Aprendimos hace tiempo a no confiar en los políticos – porque la historia no lo permite. Sin embargo, aprendimos también a aprovechar del poder de los políticos cuando fuese posible, para adelantar los procesos en la lucha por la justicia y la paz. Así que, si Obama y Hillary quieren los votos boricuas y latinos en EU, tendrán que pronunciar sobre Vieques en varias ocasiones adicionales de aquí a noviembre. Y para nosotros, esa atención es importante para presionar por la descontaminación, la devolución de las tierras y a favor de la salud de nuestra gente.
Otro hecho político positivo para Vieques fue el nombramiento en febrero del Lcdo. Flavio Cumpiano para dirigir la Oficina de Asuntos Federales de Puerto Rico en Washington, DC (PRFFA). Entre 1999 y 2003 Cumpiano representó, pro bono, al Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques, en Washington, D.C. y logró, entre otras cosas, que decenas de congresistas escribieran cartas a favor de la salida de la Marina de Vieques. Referente a las expresiones de la congresista Solís, señaló el nuevo director de PRFFA:
“Pero esta carta (de Solis) nos dice que no se puede dejar de lado el sufrimiento diario de los viequenses por la contaminación dejada por la Marina y debe ser un impulso para renovar la atención de Washington en que éste es un caso todavía pendiente con Puerto Rico”.
Las expresiones de los congresistas y de Obama, y el nombramiento de Flavio Cumpiano en PRFFA nos ofrecen una nueva oportunidad de colocar el tema de Vieques en espacios decisionales que pudiera aportar a los procesos de reconstrucción de un Vieques liberado de la Marina. Tenemos ante nosotros un gran reto: convertir estas oportunidades en pasos concretos que contribuyan a la descontaminación, la salud de nuestras familias, la
devolución de nuestras tierras y una economía realmente viequense.
Próximamente, el CPRDV se reunirá con miembros de la Coordinadora Todo Puerto Rico con Vieques para dialogar sobre estrategias dirigidas a insertar en los procesos eleccionarios la agenda incompleta de la lucha por la justicia y la paz en Vieques. Entre otras exigencias de esta lucha que continua se incluyen:
1. asignación de fondos suficientes y recurrentes del Gobierno Federal para lograr la descontaminación más profunda posible, con la participación genuina de la comunidad; una limpieza cónsona con los deseos de la comunidad de recuperar su patrimonio territorial para la creación de espacios de vivienda, recreación, desarrollo de turismo, conservación y preservación, entre otros usos articulados en el Plan Maestro para el Desarrollo Sustentable de Vieques;
2. fondos para contratar a los asesores científicos comunitarios tan necesarios para ‘traducir’ a lenguaje entendible la gran cantidad de documentos técnicos producido por la Marina, las compañías privadas contradas para la limpieza ambiental y las agencias de gobierno;
3. fondos necesarios para establecer un proceso de diálogo y trabajo comunitario sobre la descontaminación, más allá del Restoration Advisory Board (entidad creada según las leyes federales que rigen la limpieza en bases militares) que se reune solamente cuatro veces al año y que no ha querido incluir la participación comunitaria crítica;
4. el fin de las detonaciones abiertas y la implantación de nuevas metodologías sanas para eliminar el peligro de las bombas sin detonar en la ex zona de tiro de la Marina;
5. un proceso de diálogo y trabajo en Vieques, Puerto Rico y Washington, conducente a la transferencia de los terrenos todavía en manos federales – el 90% de las tierras antes controladas por la Marina, actualmente se encuentran bajo la jurisdicción del Servicio de Pesca y Vida Silvestre del Departamento del Interior de EU;
6. los recursos económicos y otras ayudas necesarias para levantar un centro de salud moderno, con todas las facilidades y personal para ofrecerle a nuestra comunidad los tratamientos para el cáncer y otras enfermedades catastróficas; además de un centro para el estudio e investigación sobre los efectos de los tóxicos militares en la salud;
7. un proyecto con implicaciones internacionales para el estudio de los procesos de la descontaminación y lo relacionado con la salud para compartir información, estrategias, tecnologías, etc. entre pueblos en diversos lugares afectados por los destrozos del militarismo;
8. compensación justa para las familias viequenses expropiadas en los años cuarenta y para las víctimas de daños a la salud y/o propiedad del bombardeo y otras actividades bélicas en Vieques.
Esta corta lista, sugerimos, debe formar parte de la plataforma de los políticos tanto en Vieques como en la Isla Grande y en Estados Unidos. Es menester insertar, de nuevo, el tema de Vieques en el pensar de los líderes y grupos comunitarios, culturales, laborales, políticos y religiosos puertorriqueños y latinos en Estados Unidos para que los políticos que buscan sus votos sepan que Vieques todavía ocupa un espacio vital en la mentalidad colectiva de los votantes hispanos en las grandes ciudades estadounidenses.
R. Rabin, CPRDV
Marzo 08
*buscamos ayuda con la traducción de este texto al inglés
PRdream mourns the passing of José “Chegui” Torres, 1936 – 2009
Sunday, November 1st, 2009Boxing’s renaissance man Jose Torres commanded ring & respect
by Mike Lupica
For the old-timers, the ones who come out of fight nights at the old Garden and out of a much older New York, it will always be 1965 for Jose Torres, when he was young. It will be the night at the old Garden when he beat Willie Pastrano, dancing and jabbing and finally body-punching his way to a TKO. He became the light-heavyweight champion of the world that night and seemed to have won the championship of the city as well. Jose Torres came from Puerto Rico, but by then he was more here than there.
The next day he made his first stop as champ at 110th and Lexington Ave., climbed up on a fire escape and addressed a crowd of thousands.
“This is for everybody,” he said, and told the crowd that if he could do something like this in the city of New York, anything was possible.
But he was so much more than just a prizefighter, even if that is how the world first knew him. He became the first Latino columnist in town, at least in an English-language paper, when my old boss, the great Paul Sann, put him to work at the old New York Post. He would later become a commentator on television, and radio host, and in the 1980s even became the New York State Athletic Commissioner.
He was a friend to Norman Mailer, who was once brave enough to get into the ring with him, and Pete Hamill. He once said that Pete had given him his first book and how he now owned more than 800 of them, and was confident that “Pete’s responsible for six or seven hundred.” He had a good enough voice to sing a ballad one time on the Ed Sullivan Show.
“I keep telling you,” he used to say to me, “I am more a lover than a fighter.”
Jose Torres wrote books about Muhammad Ali and Mike Tyson, and spent so much time trying to save Tyson from himself and what he called the “parasites” around him. And became a friend to Robert F. Kennedy when Kennedy became the U.S. senator from New York.
Kennedy wanted to learn about the city, to know the city, and not just the avenues of power in Manhattan. So Hamill and the late Jack Newfield became guides for him in those years. So did Jose Torres. They would get in the car at night and drive the neighborhoods of Brooklyn, get out and talk to the people who lived in them. A Kennedy doing this, and the kid from Puerto Rico who had won a silver medal in the ’56 Summer Olympics, won the 160-pound division of the ’58 Golden Gloves, would later end up in the International Boxing Hall of Fame in Canastota, N.Y.
And Kennedy and Jose Torres would talk through the night. One of the things they talked about was what Robert Kennedy talked about in speeches in those days, about how within 40 years a man of color would be President. It was why Torres thrilled so much to the run Barack Obama made to the nomination and finally to today, even though he was back in Puerto Rico by last year, there to write and grow old as gracefully as he had fought once.
Pete Hamill said Monday that the last time he talked to Torres, his dear friend of half a century, was 10 days ago.
“It’s amazing, Pete, this country – what a place. What an amazing place,” Torres said to Hamill on the phone that day. He was talking, of course, about Obama.
Jose Torres did not make it to Obama’s inauguration. Did not make it to today. Did not live long enough to hear Obama, whom he believed was the heir to Kennedy’s ideals and compassion and spirit, give his speech today.
Jose Torres died in his sleep early Monday, at the age of 72. He suffered from diabetes and his friends believe that his body was never right after the pounding he took from Tom McNeely, a heavyweight, in Puerto Rico in 1965. It was a non-title fight and Jose ended up winning it, but McNeely brutally worked Jose’s body that night.
Jose finally lost his title to Dick Tiger, a future Hall of Famer the same as Willie Pastrano, the same as Jose. It was some amazing time in their division. Then Tiger beat him a second fight at the Garden, even though that one nearly caused a riot when it was announced that the decision had gone against Jose. He fought twice more after that and then retired.
And this wasn’t the beginning of some slow, sad ending for a retired boxer who had taken too many shots to the head. This was the beginning of a joyful, amazing life, one so well-lived and so well-enjoyed, in the city of New York.
For the next four decades he lectured and wrote his books and became Commissioner Torres finally. His last columns were for El Diario. At the boxing Hall of Fame, he is described this way: “Boxing’s renaissance man.” He was all that, a splendid ambassador for the island of his birth and the city he adopted and of his sport.
He was a lover: of his boxing career, of being a champion, of being a writer, of knowing that books he wrote, in his second language, would be on library shelves forever. More than anything he would have loved Barack Obama’s speech today, about the world Jose Torres imagined once from a fire escape on 110th Street, one where anything really is possible.
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